El ejercicio supervisado mejora la calidad de vida y la fuerza en el cáncer de mama metastásico
Tener un cáncer metastásico no significa que haya que evitar necesariamente el ejercicio. Un importante ensayo clínico muestra que un programa correctamente adaptado puede reducir algunos síntomas y ayudar a conservar la fuerza y la capacidad para realizar las actividades cotidianas.
¿Qué analizó el estudio?
El estudio incluyó a 357 personas con cáncer de mama metastásico procedentes de cinco países europeos y Australia. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a dos grupos.
Una parte continuó con la atención habitual y recibió recomendaciones generales de actividad física. La otra realizó durante nueve meses un programa individualizado y supervisado que combinaba entrenamiento de fuerza, ejercicio aeróbico y ejercicios de equilibrio.
¿Qué resultados observaron?
A los seis meses, las personas que participaron en el programa de ejercicio presentaban:
- Menos fatiga física.
- Mejor calidad de vida.
- Mayor capacidad física.
- Menos dolor y sensación de falta de aire.
- Mejor funcionamiento en las actividades diarias.
Un análisis posterior, publicado en 2026, encontró además mejoras en la fuerza de las piernas, el equilibrio, la masa muscular y la capacidad para levantarse repetidamente de una silla.
Mensaje principal: un programa de ejercicio supervisado, progresivo e individualizado puede mejorar síntomas y capacidades físicas relevantes incluso durante el tratamiento de un cáncer de mama metastásico.
¿Qué ocurre cuando existen metástasis óseas?
Aproximadamente dos de cada tres participantes presentaban metástasis óseas estables. Las personas con lesiones óseas consideradas inestables no fueron incluidas en el estudio.
En quienes sí participaron, los ejercicios se adaptaron a la localización de las metástasis, los síntomas y el estado físico de cada persona. Por ello, estos resultados no deben interpretarse como una recomendación de realizar cualquier ejercicio sin una valoración previa.
¿Qué demuestra y qué no demuestra el estudio?
El ensayo demuestra mejoras en la fatiga, la fuerza, la función física y la calidad de vida. Sin embargo, no demuestra que el ejercicio reduzca el tamaño del tumor ni que prolongue directamente la supervivencia.
El ejercicio tampoco sustituye a los tratamientos oncológicos. Debe considerarse una intervención de apoyo que se integra en la atención médica y se adapta a la situación clínica de cada paciente.
Artículos científicos
Hiensch AE, Depenbusch J, Schmidt ME, et al. Supervised, structured and individualized exercise in metastatic breast cancer: a randomized controlled trial. Nature Medicine. 2024;30:2957-2966.
Leer el ensayo clínico completo en Nature MedicineZopf EM, Joernaker G, Clauss D, et al. Exercise effects on lean body mass, muscle strength and functional performance in patients with metastatic breast cancer: the randomized controlled PREFERABLE-EFFECT study. Breast Cancer Research. 2026;28:98.
Leer el análisis de fuerza y masa muscular en Breast Cancer Research