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Empezar a hacer ejercicio después del diagnóstico se asocia con una menor mortalidad por cáncer

Persona realizando ejercicio adaptado después de un diagnóstico de cáncer

Nunca es demasiado tarde para empezar a moverse. Un amplio estudio publicado en 2026 encontró que aumentar la actividad física después de recibir un diagnóstico de cáncer se relacionaba con una mayor supervivencia, incluso entre personas que anteriormente eran sedentarias.

¿Qué analizó el estudio?

Los investigadores analizaron los datos de 17.141 personas diagnosticadas de cáncer de vejiga, endometrio, riñón, pulmón, cavidad oral, ovario o recto. Los participantes fueron seguidos durante una media de casi once años.

El objetivo era estudiar la relación entre los cambios en la actividad física después del diagnóstico y la mortalidad por cáncer, prestando especial atención a las personas que antes de la enfermedad no cumplían las recomendaciones de actividad física.

¿Qué resultados observaron?

En comparación con quienes continuaron siendo inactivos, las personas que comenzaron a cumplir las recomendaciones de actividad física después del diagnóstico presentaron:

  • Un 42 % menos de riesgo relativo de morir por cáncer de pulmón.
  • Un 49 % menos de riesgo relativo de morir por cáncer de recto.
Mensaje principal: los posibles beneficios también aparecieron en personas que no realizaban ejercicio antes de desarrollar la enfermedad.

¿Cómo deben interpretarse estos resultados?

Se trata de un estudio observacional. Esto significa que encontró una relación entre la actividad física y una menor mortalidad, pero no puede demostrar que el ejercicio fuera la única causa.

Las personas más activas también podrían haber tenido un mejor estado general de salud, una menor gravedad de la enfermedad u otros hábitos favorables que contribuyeran a los resultados.

Los porcentajes indicados representan reducciones relativas del riesgo en grupos concretos. No significan que el ejercicio evite 42 o 49 muertes por cada 100 pacientes.

El ejercicio complementa, pero no sustituye, el tratamiento

El ejercicio no sustituye a la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia, la inmunoterapia ni a ningún otro tratamiento oncológico indicado por el equipo médico.

Debe considerarse una intervención de apoyo que puede contribuir a mantener la capacidad física, controlar algunos síntomas y mejorar la calidad de vida durante y después del tratamiento.

Artículo científico

Rees-Punia E, Teras LR, Newton CC, et al. Leisure-Time Physical Activity and Cancer Mortality Among Cancer Survivors. JAMA Network Open. 2026;9(2):e2556971.

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